viernes, 31 de mayo de 2019

Rabia


Puedo sentir el veneno, corre a través
de mis venas tan espesa como la lava, arde, me consume, golpea mi pecho y anuda mi cuello, no puedo respirar. Mi mente está gritando herejías, no puedo hacer nada más que recostarme y apagar mis ojos mientras todo esto me come viva. Son gusanos los que carcomen mi piel, los que ahuecan mi corazón y dejan que se deslice todo lo que creía correcto. No conozco este lugar, es oscuro y huele a azufre, lastima mis memorias, y retuerce mi conciencia.
¡¡Dejen de gritar!!
¡¡Déjenme en paz!!
¿Qué debo hacer para callar las voces?
Son lastimeras, son negativas, serpentean en mis últimos atisbos de cordura.
¿En quién me están convirtiendo?
Debería ponerme un fin antes de que esto me cambie.
O debería dejarme llevar por la rabia que babea en mi interior, gritan por sangre, gritan por muerte, gritan por venganza.
Destruye
Desgarra
Despedaza
Mutila
Arranca
Golpea
Grita
Me hacen su perra, ya no tengo voluntad, estoy pudriéndome, no hay deseo ni motivación, al carajo todo.

miércoles, 26 de septiembre de 2018

Sentimentalismo Moderno


Paso los días despreciando la inestabilidad de las personas que dicen amarme, paso los días despreciando cada relación moderna que veo porque desprecio el sentimentalismo frívolo. "Si no me quieres tú, encontraré alguien que si lo haga" y así es como se maneja ahora, somos personas haciendo fila esperando que alguien nos atienda. NO SOMOS ÚNICOS, NO SOMOS ESPECIALES. Si no eres tú, será alguien más. A la mierda las excepciones, el verdadero sentimentalismo en su pura expresión ha muerto y nosotros lo hemos matado. 
"Hago daño porque solo me han dañado"
"Me gusta ella pero mi atención va repartida en cada perfil de Facebook que encuentre y  me entretenga"
¨Le hablo a otras personas porque me siento solo, porque tengo un vacío en mi pecho, porque la chica que yo quiero no me hace caso y lo cubriré con la atención de alguien más¨. Seguro funciona.

El amor que me encuentra no es más que aquel de hombres vacíos que vagan en busca de atención. Recientemente descubrí que mi alma se estaba conectando de a poco y de a mucho con una persona así, y luego de haberlo meditado llegué a la conclusión de que pudo haber sido cualquiera. Me explico, los sentimientos que esta persona cree tener por mí no son más que una ilusión de su solitaria vida. Yo llegué y de repente se sintió acompañado, de repente él tenía con quien hablar y con quien reír y eso desarrolló un apego emocional inmenso disfrazado de amor. La diferencia... es que pudo haber sido y puede ser cualquiera quien haga mi trabajo, no hay gran diferencia. Solo llené un vacío, un vacío que puede ser llenado con cualquier persona que le dedique un poco de atención.

A todo esto, también me encontré con una verdad que me causó aún más ansiedad. 
YO FORMO PARTE DE LO QUE ODIO.
Soy tóxica, soy una bomba de emociones, soy emocionalmente impredecible... Como todo mi clan.
Esto me duele a niveles impresionantes, porque soy incapaz de salir de este ciclo constante de celos, de odio, de rencor y resentimiento. Me lleno muy fácilmente la cabeza con mis propias verdades. Y es que mi autoestima me ata a creer que no valgo absolutamente nada, no valgo un te amo de verdad, no valgo un juntos para siempre, no valgo protagonismo en una relación de verdad, simplemente no valgo un carajo.

Existen allá afuera miles y miles de mujeres que pueden pisotearme sin el menor esfuerzo, ¿para qué hacer perder el tiempo a un hombre que puede conseguirse algo mucho mejor sin el menor esfuerzo? Simplemente me muevo hacia un lado y dejo que tomen lo que hubiera querido tomar yo. Porque a la final, una relación conmigo equivale a una infidelidad a corto o mediano plazo así que GO AHEAD, prefiero quedarme sola, como siempre.

Esta soledad, la merezco. Nadie me lastima directamente y yo no lastimo a nadie. Me quedaré en una esquina observando cómo pasan los días y como se desarrolla mi inestabilidad hasta aplastarme.

Mentiría si dijera que no imaginé algo con esta persona, que no imaginé nuestras manos entrelazadas, un beso suave que refleje el tiempo que hemos esperado por querernos, una calidez en una tarde fría, un silencio cómodo donde solo disfrutamos de nuestra existencia. Imaginé una relación llena de amor y armonía que marcaba el comienzo de una página nueva. Todo esto lo imaginaba mientras caminaba con lágrimas en los ojos detestándolo y detestándome por no poder identificar qué era lo que me estaba lastimando. ¿Qué era lo que él hacía que causaba tanto dolor en mi pecho?
Él me quiere, en algún momento me dijo que me ama. Y el "pero" está en cada acto tosco, cada situación que me hace desconfiar, el "pero" está en su pasado, en sus posibles engaños, y en mi habilidad por verle "peros" a una relación que aún no ha comenzado.

Y es que hay tanto amor encerrado en mi alma, tantas cosas que pudiera dar, tantos momentos que quisiera compartir...

Lo hubiera querido conmigo, a mi lado. Pero no estoy lista y quizá nunca lo esté... ni para él...ni para nadie.


viernes, 30 de marzo de 2018

Límites

Eww, espacio personal, seas quien seas.

¿No te ha pasado que por quedar bien dejas que invadan tu burbuja? Porque ¡ay de ti! Si te alejas o los empujas, se resienten o te tachan de frágil o exagerado.
No necesariamente deben manosearte entero, basta con que la proximidad que sientes entre los dos te incomode y, hablo en general, con familiares, amigos o parejas; simplemente es extraño.

 "¡Tan extraño como yo hablando de este tema!"


O ciertos tipos de trato que algunos usan, como palabras bonitas con las que simplemente no te sientes a gusto. Y no, con esto no estoy diciendo que la solución es que se nos trate a la patada, pero se siente fuera de lugar que una persona que no es de «ese tipo de confianza» se sienta libre de "darte tu cariñito al hablar" porque él sí siente esa confianza contigo.

TODO EXTREMO ES MALO decía mi tío.

Son pocas las personas que permito se acerquen. A veces pienso que el problema es totalmente mío y que todo esto es una mera exageración, que está mal que se sienta mal.

 "Es algo normal, las relaciones interpersonales se manejan así y no ves a nadie llorando por eso." Me dije a mí misma.


«¿En qué punto tuvieron que dañarme para que me haga tanto lío?»

“¿Me estás diciendo que no te gusta que te traten bien?”

He escuchado eso varias veces. ¡Podemos tratarnos muy bien!
Quizás hayan cosas a las que tú estás acostumbrado y yo no, pero se trata de eso: de saber entendernos de a poco y llegar a concretar una confianza con el tiempo. Pero si te encierras en la idea de "Así soy yo y nunca me han hecho problema. Deja el drama y déjate querer.", lo más seguro es que todo termine en una incomodidad silenciosa que logre alejarnos.

Porque no es lo mismo hablar de personas que has llegado a conocer, a quienes molestas y dejas que te molesten, o esa calidez que encuentras en una persona que amas al momento de recibir un abrazo, cuando sientes que estás protegido de todo el daño del universo  «Sensación que espero volver a encontrar o me encuentre algún día»; que hablar de alguien con quien compartes mero compañerismo.

Me he sentido extraña ante el contacto físico con ciertas personas durante dos o tres años, y no lograba entender porqué, pero es que ese chip que incrusté en mi mente años atrás no me dejaba sentir las cosas como tal. Un chip que yo misma diseñé para poder acercarme a las personas dejando de lado mi comodidad, apagando así cualquier reacción negativa que pudiera generar mi propio ser. Todo para poder evitar conflictos. 
Es ahora cuando todo ese cúmulo de sensaciones oscuras están reapareciendo de a poco y de a mucho, haciéndose pasar por otras emociones poco saludables, como el odio injustificado.

Son contadas las personas a quienes confío mi seguridad, donde siento que puedo descansar en paz. Entre ellos familiares y quizá un par de amigas que llevo conociendo desde hace años.

Quizá el punto de todo esto no es cambiar una realidad, sino estar consciente de que algo anda mal y no comprimirlo para que luego se acumule en el ático de nuestros remordimientos. Trabajar en ello, saber identificar los límites y establecer una armonía.

miércoles, 27 de diciembre de 2017

Inevitable

Mis recuerdos empiezan a sangrar, todo lo que vivo en mi presente empieza a manchar lo que alguna vez fue bueno, mis gratas memorias estan siendo destruidas por marcas de suciedad. Pronto no quedará nada bueno a lo que pueda aferrarme.

Soy producto de mis malas experiencias


Voy tambaleando y tanteando terreno donde pueda descansar por un tiempo y me refugio hasta que termine mi tiempo de gracia.  Trato de no pensar mucho en esto, me estoy haciendo buena, MUY BUENA, en evadirme. Pero mientras caminaba por la calle tuve esta sensación de despegarme de mi propio cuerpo y ver una realidad que me hacia entrar en pánico... Se me cayó la venda de los ojos por unos segundos!

Este constante sentimiento de abandono, de inconformidad, de soledad camuflada en individualidad que algún día terminará por oxidarme va creciendo conforme el tiempo avanza. Y no hay nada que pueda hacer más que observar como todo se viene abajo. 

jueves, 21 de septiembre de 2017

Espejo


¿Cómo empezar esta nota? ¿Debo suponer que las personas que lo lean entenderán de que trata sin un título específico? 

No lo sé, empezaré diciendo que todos somos universos distintos y muy separados unos de otros como para generalizar síntomas. Podría decir que bajo mi experiencia lo describiría como una sombra que siempre te acompaña en tus días mas brillantes y se convierte en tu todo cuando cae la noche. O como una montaña rusa donde tiendes a subir y bajar sin parar como un ciclo que se repite indefinidamente. 

Es difícil dar una sola explicación, porque cada día o cada cierto tiempo te encuentras a ti mismo teniendo nuevas sensaciones o nuevos niveles de emociones que te van destruyendo de a poco. Algo así como un veneno que te va quemando lento. 
Sería simple decir que todo esto se trata solamente de tristeza, pero no es así, de repente tienes estas palpitaciones en el pecho donde crees que el corazón va a terminar explotando o cuando miras a tu alrededor y todo te abruma y no sabes en que momento caíste en otro episodio de ansiedad y no te puedes controlar, las náuseas, el mareo, el dolor de cabeza, la falta de aire... Te das cuenta que has perdido el control sobre ti mismo o que quizá nunca lo tuviste para empezar, vienen mil ideas y pensamientos por segundo, y luego... Las voces. Estas que te gritan, se rien y te alientan a irte, a hacerlo, a poner esa soga en tu cuello, a tomar todas esas pastillas caducadas con alcohol, a pensar en maneras para desaparecer. Demasiado ruido, y solo te queda aferrarte a lo poco bueno que tienes, y esta es tu única manera de tapar esa sensación de "abismo" como me gusta llamarle.
En todo esto, procuras que nadie sepa lo que en realidad te pasa, asi que consigues una vida que todos llamarían normal en la que te permites reír, bromear, y pasarla bien. No hay nada de malo en ti. 
Pero te sientes temporal, vacío, roto, solo, y frustrado porque te abruman otras sensaciones que no llegas a identificar. 
Entonces estas ahi, en medio de una conversación amena y te golpea este aire de inconformidad, empiezas a sentirte incómodo y las palabras de los demás suenan algo borrosas. Te desconectas. Y empiezas a divagar en esa parte de tu subconsciente que siempre evades, y se nota, viene la pregunta "¿qué te pasa?" y siempre respondes que estas cansado, que no has dormido bien, o simplemente "nada". 
Esto no es falta de confianza, he pasado años tratando de explicarme con las personas que se han preocupado, me han decepcionado o simplemente dan los consejos mas absurdos que alguien en nuestra posición puede escuchar "ponte bien" "ya va a pasar" "está todo en ti" "pon de parte" "tu decides estar bien". Y uno piensa "¡Joder!  Muchas gracias, y yo que planeaba sentirme de la mierda para siempre". 
No es tan fácil, y de cierta manera no los culpo, tratar de ayudar en algo que no tienes idea de que se siente es un poco difícil y los consejos se quedan cortos. Has escuchado todo tipo de comentarios, has pasado horas sentado escuchando a alguien o escribiendo en tu teléfono y parece que nada nuevo puede salir de la boca de los demás. Así que tras los años y las experiencias uno simplemente se harta de hablar del tema, es mejor decir que es "nada" y cortarlo ahí, ya habrá tiempo para seguir contemplando esas ideas, porque sabes que regresarán. 
Pasaste por tratamientos con píldoras, psicólogos, psiquiatras, internados psiquiátricos por meses, y todo...sigue...igual. 

Todo esto suena desalentador, pero no lo es. Te das cuenta que cada experiencia es algo que te va armando como persona, no puedo evitar sentirme como un sujeto de prueba como si mi vida fuera algún tipo de laboratorio, pero está bien. Y miras atrás y te das cuenta de lo mucho que has crecido, de lo mucho que has llegado a aguantar, y de lo que has aprendido de cada experiencia,  y esto es lo único en lo que tendrás control, solamente esto, saber como utilizarás lo aprendido, si lo usarás como algo que te vuelva simplemente mas extraño, mas amorfo, mas destructivo. O para construirte y aprender a avanzar. Y esta es una de las batallas mas difíciles porque siempre te encontrarás con la pregunta "¿Y que mierda puedo sacar de todo esto?" 

Admito que me he destruido mas veces de las que me he ayudado. Me he desgastado pensando y meditando todo lo que soy y lo que me pasa, tratando de encontrar una salida o por lo menos una fuente de inspiración. Me he quedado contemplando el techo de mi cuarto en medio de la oscuridad, a veces con los ojos hinchados y a veces con ese nudo en el pecho que no te deja respirar muy bien o viendo algo en mi computadora sin realmente verlo, porque estoy muy lejos de prestar atención a lo que tengo en frente. 
A pesar de que eres consciente de lo que has aprendido no puedes evitar volver a caer en esos estados violentos de oscuridad en los que levantarse de la cama parece algo imposible, no por vagancia sino por el peso emocional que conlleva enfrentar un nuevo día, donde ducharse y arreglarse e incluso comer son dignas de llamarse logros, con el tiempo te das cuenta de que has perdido todo tipo de relaciones por posponer siempre cualquier salida o evitar responder mensajes o llamadas por que simplemente no estás en ti, y el ciclo continúa. Por que llegas a la conclusión de que nunca te sientes realmente feliz, solo estas menos "triste" que otros días.

Y a pesar de lo que parece, esto no es una nota negativa. Es una verdad, y como toda verdad ha de evolucionar y ha de cambiar con el tiempo. 

domingo, 20 de agosto de 2017

Posdata

Ciclos y palabras claves que retundan en mi cabeza una y otra vez.
Pesadillas, traumas y miedos que amenazan con reaparecer.
Nada de esto tiene sentido, vivo aferrada a un pasado borroso.
Un interés desaparecido, y una chispa extinta contaminan lo que queda de mí.
No soy más que un fantasma respirando. Una mesa coja que ocupa espacio.
Mi presencia no es más que un lapso de tiempo que se evapora.
Y al igual que el humo soy olvidada.
Me aferro a la idea de lo que podría ser si pudiera ser como los demás.
Me estanco y me hundo más en mi realidad.
No soy importante.
No soy indispensable.
No soy irreemplazable.
No soy la protagonista de mi propia historia.
Nunca seré suficiente, es una verdad que me cuesta digerir.
No puedo perfeccionarme, soy un espejo roto de una imagen que no se distingue.
Y me aterra, me aterra estar a solas conmigo misma porque la verdad grita.
Y entre risas me confiesa que mi historia va a terminar en tragedia.
Ya ni siquiera en mis sueños puedo descansar,
Todas son pesadillas que me recuerdan mis peores traumas
Realidades alternativas donde todo se revela de manera directa.

Estoy exhausta.

jueves, 18 de agosto de 2016

Vacía



Me encuentro vacía y rota una vez más, no sé qué me hace falta para dejar de lado estos sentimientos, me aturde la inestabilidad, no encuentro acomodo de ninguna manera y ningún apoyo en alguna persona. Todos se han convertido en fantasmas y sus consejos no son más de mi ayuda.
Existo solo a través de las palabras y a veces me pregunto ¿Dónde han de parar mis pensamientos escritos? ¿Qué gano con plasmarlo en papel? ¿Acaso esto disminuye el dolor o cambia mi posición? 
Y son estos pensamientos los que me hunden cada vez un poco más.
No quiero tocar fondo, he prometido mejorar pero mi alma está muerta. Me lastima admitirlo pero no tengo nada que ofrecer a este mundo y este mundo no tiene nada que ofrecerme tampoco.
Todo me resulta imposible, inalcanzable o vacío.
Mi propia existencia me pesa como una roca que incrementa su tamaño al pasar del día, mi propia existencia me parece absurda porque a pesar de que cambie mi escenario la situación seguirá siendo la misma, y eso al igual que mi desgano nunca ha de cambiar.


martes, 16 de agosto de 2016

Indiferencia

Qué bello don el de aquellos que manejan la indiferencia.
Mientras me hundo en mi propio intento de simpatía yacen ahí los que a oídos sordos caminan por la vida, aquellos que suprimen su afecto al quitarle importancia a los recuerdos, al superar tu esencia y seguir su camino. Luego, estoy yo, aferrándome a un pasado que me parecía favorable.
Y a veces, lo que más duele no es el olvido, es dicha indiferencia que te brindan aun cuando tienes mucho para dar, se manifiestan como pequeñas decepciones que se repiten a  cada palabra que te ofrecen.
Un vacío, una nostalgia mezclada con melancolía de lo que solía ser o a lo que pudo llegar.
Todo se resume a eso, a un corto intercambio de palabras vacías y sin rumbo, a una conversación ajena a lo que conocías o creías conocer. Todo se resume a un final que no tiene punto ni mucho menos continuación, un limbo lastimero que afecta a solo un individuo entre dos.
Y nadie ha de saberlo, porque el escenario se preserva calmado aun cuando uno de ellos muere atormentado en un silente y privado caos.

domingo, 31 de julio de 2016

Negativo


Recuerdo entonces la fragilidad de mis emociones, recuerdo que no debo ser, que no debo sentir mas sólo existir.
Tengo miedo de la vida, es extraño como la muerte no parece desagradarme, pero ¡de cuánto me privaría!
Veo mi reflejo aun un poco obscuro, perdido, absurdo...
Siento que mucho se ha perdido, mucho de lo que existía en mí y no sé si deba considerarse algo bueno, parte de mi creatividad pierde fuerza siento que he muerto artísticamente pues encuentro fatigo en ello y mi devoción a las palabras es fiel siempre y cuando se me prive de ser feliz.
No soy fuerte mas si resistente, con llantos secos y llagas paso mi pena y hostilidad.
Aún sigo lamiendo mis heridas...
Aún siento el pesado nudo en mi pecho...
La noche no me cuenta más sus secretos, ya no soy más su confidente, en ella me ahogo y me desnudo, muero y revivo constantemente. Así es como me he desgastado, el pasar de los días solo me retuercen el corazón.
No me reconozco más.
Aquí me recuesto.
Aquí yace mi pena.



viernes, 29 de julio de 2016

Incierto


Hay algo peor que la tristeza, y es la ausencia de emociones...Me pregunto si estoy en ese punto.
No, no lo creo, mi corazón palpita, mis sentimientos son como una figura de cristal al borde del abismo y mis emociones se comparan a una bomba de tiempo. No tengo tal neutralidad.
Quiero encontrar tantas respuestas a las interrogantes que consumen mi mente pero siento que después de años de convivir conmigo es ahora cuando he empezado a conocerme.
Límites que pensaba no irían muy lejos, emociones que no sabía que tenía, estados que pueden detonar sin previo aviso, debilidades, fortalezas...todo parece tan nuevo ante mis ojos, tan confuso y tan incierto. Lo único de lo que jamás podré escapar es de mi propia persona, así la encierre para poder cambiar seguirá ahí... latente.

Quizá de eso se trate la paz, de poder controlar tus opuestos, de sincronizar tu propia mente. No lo sé pero aquí me encuentro, zarpando un barco frente a un camino incierto. 

martes, 15 de marzo de 2016

Salvación


Entonces los hombres se mantienen fieles a la fe que promueven.
Y, con un canto se sublevan a su mínima expresión. Así ha sido durante siglos así lo ha ordenado la creación.
Entre escombros se han arrastrado, y al cielo gritaron sus últimas suplicas pero este sordo al dolor se cubre en indiferencia justificando su negligencia como un acto de sabiduría que muchos sabrían aceptar. Muchas son las personas que no cuestionan, que no se atreven a preguntar, solo aceptan una verdad que les enseñaron era absoluta.
Pero... ¿qué es la verdad entonces?
La verdad no es una creencia, la verdad no es una respuesta, la verdad no es algo que se alcanza. La verdad, la verdad es una búsqueda, nunca para, nunca se desenlaza, solo evoluciona.
Somos incapaces de evolucionar con ella, nos aferramos a nuestras leyes teológicas, nuestras leyes naturales, leyes personales, convencionales y demás. Es por esto que nos mantenemos lentos ante el progreso y necios hacia el dolor.
Siendo así, ¿qué nos mantiene creyendo?
La esperanza.
A un líder que ofrece soluciones se le entrega diplomacia, pero a un líder que ofrece esperanza se le entrega veneración.
Las personas necesitan creer en algo, eso los justifica, los salva, los protege, les ofrece soluciones.
Las atrocidades que han causado de repente son acogidas con amor, de repente, son perdonados. Sin embargo cuando se vuelven contra los suyos se olvidan del perdón.
Cuando fallan basta una plegaria para redimirse y si alguien trata de redimirse hacia uno de los suyos no hay plegaria alguna que los haga recapacitar.
En la necesidad esperaran ser socorridos pero nunca socorrerán al que está en necesidad.
Quieren ser entendidos e impunes al juicio del hombre, pero su boca estalla en objeciones hacia los demás.
Es un ciclo en el que quieren ser atendidos sin atender a los demás.
Hacer una referencia global seria encerrar rasgos detallados de toda una población, es erróneo sugerir que lo que puede o no ser cierto, sea absoluto.
Esta esperanza que es entregada les ofrece una luz, una salida, o tal vez una manera más concebible de poder vivir. Detalles poderosos e influyentes en cualquier contexto. Es por esto que es utilizado como un medio de convencimiento, y que pasa cuando alguien se rehúsa a tal medio o se olvida de la esperanza? Utilizan un sustituto tan poderoso como la misma, hablo del miedo, de las consecuencias, del castigo que conlleva su desaprobación. El miedo controla, rige, priva, establece un orden. Es el arma perfecta puesto que no se puede luchar contra algo que no es material, al menos no con una mentalidad maleable y susceptible. Algunos ni siquiera quieren luchar y se someten de manera voluntaria a un castigo auto-inducido, pues dichas leyes establecidas de "perfección" los hace odiarse a un nivel extrafísico y es esta devoción lo que los arrastra a profundidades incluso más oscuras de las que pretenden salir.
Todo esto por esperanza, pero, ¿esperanza en qué?
Salvación.
Prefieren convertir sus vidas en un largo servicio devoto y temeroso privado de albedrío, de elecciones, de opinión, de voluntad para ganar una vida eterna donde seguirán sirviendo infinitamente. Quieren ser salvados de sí mismos, de los suyos, de sus propias decisiones y acciones, por eso les resulta más practico depender y esa dependencia los ha movido mundialmente para imponer lo que definirían ellos como exacto. Y que pasa si al momento de imponer, las personas no sucumben hacia la esperanza ni hacia el miedo...entonces sucumbirán al castigo. Porque aquellos que están a la cabeza están cegados por su propia creencia por su propia ley y todo aquel que no se arrodille representa una amenaza, una abominación. Y es así como manchan sus palabras de paz con sangre.
En otros casos simplemente no les conviene, va más allá de lo que ellos defienden, no quieren perder credibilidad por que al hacerlo pierden poder, su poder sobre la gente.
En otros términos generalizados la promesa de la esperanza nos controla, nos mueve en direcciones opuestas. La misma esperanza nos hace caer en desesperación, no existe una sin la otra, al igual que todo lo que representa equilibrio.
Los que tienen la libertad para cuestionar son los que tienen la oportunidad de liberar su espíritu.
La misma creencia promueve una fe ajena a nosotros como individuos, promueve una inferioridad, y tal vez, si seamos inferiores al acordar darle tal importancia.


Promueve una lucha donde se enfrenta una misma ideológica. ¿Por qué? Por el deseo de prevalecer.

lunes, 22 de julio de 2013

Imitación


En ésa tarde gris, dos hombres desconocidos se sentaron en la comodidad del tren uno frente a otro con la mirada seria y desgastada, separados únicamente por unos metros entre vagón y vagón.

Uno de ellos vestía ropa elegante y costosa, y aparentaba unos sesenta años
El otro, parecía tener frío con esas telas viejas y harapientas, aunque gozaba de una hermosa juventud,
El primer sujeto sacó un peine de su abrigo y acomodó su cabello canoso
El segundo, parecía tratar de hacer lo mismo.
Entonces el anciano pretencioso tomó su abrigo de piel y se arrulló en ella,
El joven trató de hacer lo mismo, pero tan sólo consiguió envolverse en sus mismas telas desgastadas,
El primer hombre tomó su pipa y la encendió con soberbia
El joven sólo consiguió un cigarrillo arrugado de uno de los bolsillos de su pantalón
Ambos los encendieron y empezaron a fumar
Si el anciano inhalaba dos veces el joven también,
Si el anciano no soltaba su humo, el joven tampoco,
Así hasta que el viejo hombre se percató de la situación.
No dijo nada, sólo que ahora observaba con atención al muchacho
Parecía mirarle con mucha ilusión.
Entonces el anciano decidió aprovecharse de la situación sólo para divertirse,
Tomó la copa de vino de su pequeña mesa de madera y la meció antes de beberla
El muchacho se estremeció al darse cuenta de que en su mesa nada más yacían las cenizas de lo que fue su tabaco.
A su lado la copa media vacía abandonada por otra persona, la tomó, y una vez más imitó al anciano.
Entonces el viejo hombre se convenció de que aquel muchacho haría cualquier cosa si él lo hacía primero,
Le gustó la idea...
El anciano lo llamó apuntando con uno de sus dedos alargados y arrugados al sujeto que abriendo los ojos de sorpresa se dirigió casi en un segundo hacia al hombre.
Este hizo que se sentara frente a él sirviéndole una copa del vino que lo acompañaba mientras lo examinaba con mucha intriga. No hizo ni una sola pregunta, sólo se limitó a observarlo a lo que este también le devolvió la misma mirada. Así hasta que el anciano tomó un cuchillo de la mesa y untó mantequilla en una rodaja de pan que pronto el muchacho habría de tomar de la misma manera.
Pero esto no era exactamente lo que el viejo hombre quería en su totalidad.
Tomó uno de los cuchillos que adornaban a los lados de la mesa de en medio y empezó a juguetear con el hasta que pretendió haberse lastimado.
Entonces el muchacho tomó el instrumento e hizo lo mismo, a diferencia del anciano, éste si se habría hecho daño realmente.
Con un hilo de sangre brotando de su mano levantó la vista hacia el hombre que respondió con un resoplo casi de burla al ver el acto insensato del joven.
Miró por la ventana del tren en busca de nuevas ideas para amenizar un poco su larga travesía a lo que sus pensamientos se vieron manchados por una repentina ola de maldad.
¿Así que el muchacho copia con exactitud todo lo que hago...o pretendo hacer?
Le dedicó una mirada discreta y sombría.
Esperó un momento y se levantó de su asiento abriendo de par en par la ventana que estaba de su lado.
Sin discreción alguna el joven lo imitó.
Ahora, el viejo sabía de memoria el camino que se dibujaba más adelante, había viajado tantas veces que a cada objeto que parecía cruzar por aquellas ventanas le había otorgado un lugar en su mente, visualizando así absolutamente todo el paisaje que se avecinaba, sabía entonces que no a pocos muchos metros yacía una saliente oxidada y alargada al borde de las vías del tren no muy lejos de la última estación que besaba el vidrio del transporte cada vez que este pasaba a su lado.
La saliente habría de pasar primero por el sitio del joven antes de tocarlo a él...era un plan perfecto.
No era de extrañarse que vagabundos como él actuaran de manera semejante, así que si el muchacho ha de morir, nadie le prestaría mayor atención.
Y así lo hizo, contuvo la respiración para no ahogarse en medio del viento que golpeaba a gran velocidad y sacó su cabeza por la ventana mientras su cabello cenizo danzaba y se revoloteaba en su rostro, miró entonces a una distancia no tan lejana aquella saliente que esperaba ansioso.
El joven que de la misma manera había actuado, lo miró esta vez con ojos repentinamente vivaces, lo que inquietó ligeramente al hombre que esperaba contemplar su mirada inocente y sumisa.
Fue cuando éste rápidamente se volvió al interior del tren, el anciano confuso y a la vez sorprendido quiso hacerlo también pero en un intento inútil habría notado las manos fuertes del joven que sosteniéndolo de la nuca lo habían inmovilizado.
No cabía la menor duda que el escenario que se presentaba denotaba un cambio drástico de roles entre estos dos individuos.
Agitando las manos y las piernas trató de deshacerse del sujeto que lo sostenía pero la fuerza de su juventud era claramente
una característica dominante ante la vejez de la presente víctima.
La vida de éste se reduciría a escombros en unos segundos de distancia del objeto oxidado que saludaba armoniosamente en la cercanía.
Dejó de forcejear y se redimió a la idea de morir, por un segundo se arrepintió de haber actuado de una manera tan enfermiza, pero nada de eso importaba ya en las puertas del infierno...
A solo unos centímetros del objeto el anciano fue devuelto bruscamente en su asiento con una leve cortadura en su mejilla...
Sin tener pista de lo había sucedido miró sobre-exaltado al joven que lo contemplaba con desprecio desde cerca.
Con la respiración agitada y el pecho tembloroso una palabra había logrado escabullirse de los labios secos y pálidos del hombre

-¿Por qué?

El tren arribó en la última parada a lo que el muchacho respondió en un tono tranquilo pero severo

-Si hay algo que nunca he de imitar es la maldad de la que han demostrado estar hechos.

 Y desapareció a lo lejos dejando tras sí un retrato de indignación hacia la humanidad. 

miércoles, 1 de mayo de 2013

Liberación




Lo vi, supe que en mi pensamiento estábamos dispuestos a llegar al infinito.
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Ahí estaba él, con la mirada posada en el vacío sin tomar en  cuenta las maravillosas e incansables historias que sorteaba en mi cabeza con él como mi protagonista principal.
Lo miraba tanto que mis ojos ardían, pero no era razón suficiente para apartar mi atención.
En secreto, siempre en el anonimato, camuflado en las multitudes de personas que me rodeaban cada vez que me animaba a posar una vez más mi atención en él.
Porque tenía la esperanza, la imaginación suficiente, como para envolvernos en una sola historia...
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Mi discreción no fue suficiente esta vez, he caído en la evidente picardía y él lo notó. 
Me escondí, lejos, donde no fuera capaz de encontrarme, dentro de las aulas donde nadie asistiría, al menos no por un buen tiempo. 
No quería arriesgarme, no podría soportar su desprecio al descubrir mi verdadera naturaleza, había tenido suficiente por parte de los individuos que me han descubierto con descaro.

Entonces, te vi en la luz, tan perfecto, tan inocente, tan...mío.

-¿Eres tú...el que me persigue con la mirada?

Estallé en silencio. Finalmente me había descubierto.

Mi rostro me delató, no podía resguardar tal sentimiento, al menos no al tenerlo tan cerca por primera vez.

-Día tras día, escondido en la multitud, observando como si no te pudiese sentir, como si pudieses engañarme, yo sé más que nadie quien eres tú...qué eres tú.
-¿Has venido a humillarme? 
-No
-¿Entonces a que se debe  tu presencia?
-Yo...

Bajó la cabeza.

No podía ser  verdad, era un pensamiento demasiado perfecto, demasiado irreal, pensar que él, que él podría ser mío...

Me levanté.
Estuve frente a él por unos segundos, su dulce fragancia entibiaba mis venas, mi cercanía ruborizaba sus mejillas.

Me arrebató un sentimiento casi instintivo.
De pronto me vi sosteniéndolo en mis brazos fuertemente, su estatura no nos permitía estar al mismo nivel, pero eso simplemente lo hacía más perfecto su cabeza apegada a mi pecho, cerca de mi corazón...donde él pertenecía...

Levantó su cabeza con timidez, estaba seguro de lo que quería, podía verlo en sus ojos brillantes y temerosos.

Rosé su mejilla con mis dedos -tal y como lo imaginaba en mis sueños más profundos- suaves y tersos gracias a su juventud.

Se ruborizó aún más entreabriendo sus labios sedientos de lo prohibido.
Una escena que no me atrevía a resistir.
Mi rostro ahora más cerca de su bella expresión me permitía saborear su tibio aliento mezclándose con el mío, estábamos a un paso...de la perfección.

Nuestros labios ya no nos pertenecían, eran una ofrenda mutua de pura y máxima pasión que se movían lentamente como la marea, como la brisa, tornándose cada vez en movimientos más rápidos y pronto agresivos...una agresividad que afinaba los sentidos, que estimulaba las intenciones...

Mis manos, víctimas de la increíble adicción, descendieron en su cuerpo mientras jugábamos con nuestras bocas; acaricié la cálida piel que escondía su camiseta -parecía agradarle- Sus labios se endurecieron en un leve suspiro cuando descendí aún más...entonces nos dejamos llevar por nuestros instintos más profundos revelando por primera vez aquellos deseos que temimos demostrar.

No hubo miedo.
No hubo restricciones.

Sólo dos individuos manipulados por el más puro sentimiento.
Sólo dos jóvenes incentivados por la pasión.

Sólo una representación de la escena más perfecta que podría imaginar.

viernes, 16 de noviembre de 2012

Te Amo

En la noche su bello canto hipnotizaba a su oyente, éste se enamoró de ella y de su melodía a tal punto de desearla con fervor.
¿Cuánto estaría dispuesto a hacer para obtenerla?

-La deseo, la deseo con desesperación

No le bastaba con verla desde lo lejos y decidió hablarle pero ni su charla lo calmó por completo.
Después de un tiempo se atrevió a besarla con pasión pero su deseo iba más lejos que ése simple acto.
La tocó cada vez con más vulgaridad y ésta cedió su cuerpo muy dócilmente, tal vez por amor, tal vez por miedo.
Terrible error el de la bella mujer al ceder pues éste cual animal abusó de su suerte.
Terminó su primera pesadilla y se marchó gustoso,  pero al igual que la droga, quería más y no le bastaba la misma dosis.

La muchacha tenía miedo, se notaba en su tembloroso canto y él lo sabía, tal vez  por eso la deseaba, porque su inocencia lo excitaba de manera enfermiza.
Sí!, él estaba enfermo, ella lo había hecho así inconscientemente al haber accedido a hablar con él desde un principio.
Abrió una puerta que debió permanecer cerrada hasta su muerte tan sólo por conocerlo.

Ella se percató de su error y se arrepintió con severidad.
Trató de esconderse pero él lograba encontrarla en cualquier lugar en el que ella estuviese, la conocía demasiado para poder ser burlado tan fácilmente y es que sus ojos la delataban al ser tan puros.

Enfureció.
No quería besarla, tocarla, o abusarla, era la primera vez que no encontraba una respuesta a sus necesidades y sin duda era eso lo que más le frustraba.
Cada vez que la observaba su furia se incrementaba.
La quería conservar pero no veía cómo.
Ésa misma locura lo conllevó a su propio desquite, la tomó como la culpable de sus frustraciones y actuó con suma severidad.
Tras noches de eternas golpizas seguidas de abusos incontrolables quería suicidarse, pero era él quien no lo permitía, no quería perderla de esa manera era su muñeca de trapo, su manto descocido, algo a lo que él se había aferrado  y nada habría de cambiar su opinión.

El cuerpo adolorido y la mente afectada de la muchacha la trastornaron a tal punto de conseguir tendencias poco usuales, desde aruñar su piel dejando cicatrices visibles hasta golpear su cabeza contra la  pared sin razón aparente.
Había enloquecido.

Él vio las marcas en su piel, y vaya que le agradó.
Repasó con sus dedos las heridas de su amante volviéndolas a abrir, y así encontró otra manera de satisfacerse.
Pero como era de esperarse no tardó mucho en cambiar de opinión.
Podrían imaginarse el cuerpo de la mujer después de tanto tiempo, hasta su rostro reflejaba insanidad.

Frente a la estufa preparaba una olla de aceite para freír.
Sus movimientos dejaron de ser acertados con el tiempo y no era de extrañarse si los objetos saltaban de sus manos.
Es por eso que la misma olla se columpió hacia ella dejando derramar una cantidad considerable en su mano.
Qué dulce olor desprendió entonces la cocina!
Su alarido fue suficiente para llamar al hombre y éste la vio sujetando su débil mano mientras se quejaba.
La tomó y observó con cautela.
Qué textura!
Qué aroma tan excepcional!
Acercó sus labios y los frotó débilmente contra su piel quemada, una sensación diferente había despertado en él.
Algo mórbido y retorcido aguardaba en sus intenciones.
La lamió.
La tocó.
Y finalmente la besó.
Se volvió hacia la estufa y miró el poco aceite que quedaba en la olla.
La observó, y ésta vez sabía realmente lo que quería.
Fue hacia ella, acarició su cabellera y besó su frente.

-Te amo -articuló

Se retiró nuevamente hacia la estufa y tomó la olla de aceite con ambas manos.
La miró por unos segundos y sonrió.
Aventó el ardiente líquido sobre ella y su piel no tardó en desintegrarse.
Presenció aquel espectáculo como una oda a la belleza.
La tomó en medio de su desesperación, y arrancó pequeños pedazos de carne con sus dientes mientras su amada luchaba y se retorcía, pero ésta era la primera vez que su cuerpo experimentaba el verdadero significado del éxtasis.
Tras haber consumido suficiente se sintió realmente feliz.
Guardó el resto en pequeñas bolsas de plástico en la congeladora y se retiró.

Pero la carne no le fue eterna y su complejo de magnificencia tampoco.

Con el tiempo, decidió dar un pequeño recorrido a la ciudad y fue allí donde encontró a su próximo amor...

Amaba y deseaba tanto a sus presas que las devoraba.
Pues prefería dejar el romanticismo a las bellas novelas de Shakespeare,


Mientras él detonaba la máxima expresión de amor consumiendo su felicidad.

                                                                                                               

Vengo por más

Caminó rumbo al campo, la pradera yacía pacífica y llena de vida como una pintura del Edén, sin ruido sólo sus pasos ligeros en la yerba que danzaba al ritmo del viento.
Ella encontró un bello lugar para descansar y pensar, así que enrolló su largo vestido y formó parte de aquel paisaje arrullándose entre las flores.
Cerró sus ojos y resopló suavemente antes de poder dormir; Imaginó su vida en aquel lado del espejo, jamás cambiaba su fantasía pues ella deseaba ser Alicia.

A lo lejos del campo escuchó los pasos de una persona que a juzgar por el sonido que emitía parecía ser pesada, volteó su pequeña cabeza con inocencia y observó cómo un hombre de aspecto mórbido la veía a lo lejos, estaba parado en una esquina del bosque con las manos en los bolsillos y un gran sombrero negro que cubría la mitad de su rostro, no parecía
moverse, simplemente se limitaba a quedarse en ése lugar...para lo que parecía ser, acechar.
La pequeña sintió miedo, había escuchado las innumerables historias que su madre le contaba acerca de las personas malas, y ésta parecía ser una de ellas.
Se puso en pie muy despacio y sin quitarle la mirada, dio unos pasos hacia atrás preparándose para correr pero el hombre se puso en marcha y empezó a acercarse, el corazón de la niña comenzó a latir con rapidez, volteó sin pensarlo y echó a correr despavorida.
Aquel hombre se enfadó y no dudó en seguirla con pasos fuertes y toscos; por unos minutos ofrecieron una carrera descabellada con la pequeña luchando  con las ramas en su rostro y aquel tipo buscando atraparla como si fuese su presa, y prácticamente lo era.

La niña comenzó a resoplar en el camino, tenía un cuerpo fuerte pero sabía que se estaba cansando y poco a  poco perdió velocidad.
No faltó mucho para que él la alcanzara, la tomó con ambos brazos para que después de una lucha imparable de la pequeña lograse llevarla a lo profundo del bosque.
Allí la golpeó para que se quedara quieta, pero ella echó a gritar cada vez con más fuerza.
Sin opción evidente tomó una piedra y la incrustó en su delicada cabeza haciendo que ésta callara por inconsciencia, pasaron los minutos, tal vez las horas, hasta que finalmente regreso en sí.
Con el vestido hecho harapos y su rostro ensangrentado quiso levantarse, pero un agudo dolor le recorría la entrepierna, la contempló un segundo y pudo observar su desnudez y maltrato.
Contando los segundos logró sentarse en la tierra húmeda y fría, tenía miedo, más del que una persona pudiese soportar.
Fue cuando que para su desgracia aquel hombre se acercaba una vez más desde lo lejos con la misma lúgubre presencia, ella lo escuchó fuerte y claro cuando estuvo a solo metros de su cuerpo y no pudo contener sus lágrimas.

Sólo el bosque esconde su terrible pesadilla, ni sus alaridos ni su llanto fueron escuchados jamás.
Él la tenía como su placer propio, era de su propiedad y lo sabía desde aquella vez en que la vio saltando entre las flores del campo.
No se sabe cuánto tiempo podía soportar, pero para su maldición y como lo dije antes ella gozaba de un cuerpo muy fuerte que le permitía seguir viviendo la misma escena una y otra vez.
Siempre que despertaba lo veía venir, siempre articulando las mismas palabras y con el mismo deseo...

-Vengo por más...